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BRISAS

No eres culpable...


No eres culpable
de que me sienta tan vacío, tan herido, tan huraño...
no eres culpable porque
tú no eres parte de lo cotidiano,
ni prometiste serlo.

Sin embargo,
con tus miradas penetrantes al pasar,
sí eres culpable
de darle un poco de aire
a mis pulmones ahogados...
sí eres culpable de ser
la última bocanada de aire
de la existencia que quise ser...

No eres culpable
de andar entre el bullicio
y que no pueda evitar mirarte
pequeña, orgullosa, mágica....
no lo eres...
porque esos deseos son míos.

Soy yo él que te imagina
en mis escritos y mis sábanas,
revoleando papeles en histeria,
gimiendo profunda hasta el cansancio,
riendo en locura frente al río...
soy yo y debo hacerme responsable.

Sin embargo, tus palabras
habían prometido responder
mis anteriores palabras...
porque aceptaste que lo merecían...
de eso si eres culpable...
y te juzgo implacable como juzgo
a mi corazón estúpido.

Oda 106


Rizos africanos y millares de latidos libertarios.
Humedad cóncava y mermelada de frutos sensibles.
Ladrillos andariegos y albañiles de poesía libertina.
Esbozos de miel y quijotes de paladares presuntuosos.
(Granizo silencioso.Juglar de siete vidas. Torre repentina. Tentación mística)




Burgio


Burgio. 3 am. Algunas tribus ajenas. Me distrae un adolescente que golpea la pared y, llorando, camina hacia la nada.
Solo atino a mirar y ver que la luna solo es mía con nostalgia.
Enciendo un cigarrillo. Resisto mis párpados. Observo el ir y venir.
Feos besando bonitas. Sordos escuchando canciones. Fluor en nalgas histéricas. Pena por dos.
Intento silbar y compruebo que no sé. Agradezco esto que ríe y lastima.
Escribo mentalmente mil poesías:

Alegaría locura temporal,
si mi piel no se erizara de deseo,
si tu mirada no inquietara mis sueños...

Alegaría que el reloj tropezó con huellas,
si ellas no estuvieran marcadas en cemento,
si ellas llenaran de agua la arena...

Miro la hora. Extraño ya su voz. Extraño ya su voz. Insisto con el colectivo.
Una musa. ¿Sabrá lo que es eso? ¿Querrá condenarse a eso?

Me asqueé de tabaco:

Alegaría feromonas pasajeras,
si tu cuerpo fuera solo eso,
si tu sonrisa fuera solo mueca...

Acaricio mi brazo. Siento un poco de frío. La gente se desabriga. Y el juego poexistente hacen murmurar a los fantasmas:

Alegaría, alegaría, alegaría,
pero escribo y para mi es suficiente,
pero imploto y temo alejarte, endemoniado y poco sutil.

Viajo apretado. Un borracho hace piquete en el pasillo. Pierdo la cordura.
No renuncio a brazos que me aman.
Tampoco a cadencia embebida de galera y sensaciones de carrousel.
(Veloz odio estas líneas, pero igualmente serán viento)

Remos de madera húmeda


Remo incansablemente, y la madera sigue húmeda...
...afuera las personas se siguen muriendo y dentro de mi late
incansable el miedo a viejas enfermedades.
Mi cuerpo decaído cae otra vez. Sueños espaciosos estrellan contra la pared.
Amores, titilan.
La soledad del andariego acumula odio e insatisfacción.
Y ellos vacilan...
Sudo como esclavo. Temo como perro. Mareos. Mentes miniaturas.
Delirios en la cama y lejos de ella. Bajen, dioses de dádivas.
Temo perder. Las horas acaban y no podré volver a jugar.
Escribo por escribir y los tontos no publican. Grito. Esputo.
Año inútil. Fugitivo desconfío y miedo de abandono. Perro. Cam. Fan.

Ya soy de los que alcanzan té con limón. No de los que son alcanzados.
Soy de los que leen letras chicas, no de los que son enseñados a leer.
Desesperación. Mares. Nueve años. Diez años.
Ataúdes que no comprenden quienes darán vida.
Me ahogo. Fumo. Esfumo. Ciudad adormecida.
Paciencia de quienes miran desde arriba y de quienes miran con desdén.
Costado cruel. Idealismo mentiroso.
Temo perder. Sosobra y no se nadar. Nada. Nadie.
Y eso que los fósforos Kwai se humedecieron.
Soledad, tristeza y desesperación...y a nadie (pero a nadie) le importa.
Corran cuidando su canasta de pastillas.