¿? (2000)

Niña:
Nuevamente las estrellas me espían desde afuera de mi refugio, murmurando sobre cuán demacrado está mi rostro. Yo trato de ignorarlas, pero no puedo. El fantasmal agitar de los árboles me recuerda -una y otra vez- lo miserable de mi cuerpo, me recuerda -una y otra vez- como la naturaleza se niega a ayudarme a fingir sonrisas, me recuerda -una y otra vez- que el humo del cigarrillo puede dibujar tus ojos, tu sonrisa, tu voz diciendo mi nombre.
Gracias por intrigarme, por tener ese misterioso corazón adolescente, por brillar y no ser parte de las multitudes neuróticas y mediocres. Gracias por alguna vez haberme regalado algún abrazo.

J.

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